La intención de identificar, soñar, idear y plasmar alternativas visuales fuera de la realidad tangible la encontramos en la historia del arte oriental y occidental desde tiempos inmemoriales. En occidente tan lejanos como el siglo XV - XVI con El Jardín de las delicias de Hieronimus Bosch (El Bosco, ci. 1450-1516) así como las estaciones y los elementos de Giuseppe Arcimboldo (1527-1593) y, más cercanos, con la pintura metafísica de Giorgio da Chirico (1888-1978) realizadas en Italia en las primeras décadas del siglo XX. Al mismo tiempo Hugo Ball y Tristán Tzara, en Zúrich 1916, dan paso al movimiento Dadaísta y proponen subvertir el orden burgués racionalista que persistía en ese momento, con la valorización de lo irracional, lo onírico, el automatismo y la expresión del subconsciente. La intención de identificar, soñar, idear y plasmar alternativas visuales fuera de la realidad tangible la encontramos en la historia del arte oriental y occidental desde tiempos inmemoriales. En occidente tan lejanos como el siglo XV - XVI con El Jardín de las delicias de Hieronimus Bosch (El Bosco, ci. 1450-1516) así como las estaciones y los elementos de Giuseppe Arcimboldo (1527-1593) y, más cercanos, con la pintura metafísica de Giorgio da Chirico (1888-1978) realizadas en Italia en las primeras décadas del siglo XX. Al mismo tiempo Hugo Ball y Tristán Tzara, en Zúrich 1916, dan paso al movimiento Dadaísta y proponen subvertir el orden burgués racionalista que persistía en ese momento, con la valorización de lo irracional, lo onírico, el automatismo y la expresión del subconsciente.